La importancia de pasear perros antes de ir a la pelu canina

En Bloggroomer, hemos notado un fenómeno curioso y, admitámoslo, un poco gracioso: muchos dueños de perros parecen tener una aversión especial a pasear a sus peludos amigos. Es fundamental pasear a los perros antes de ir a la peluquería canina.
Tenemos prisa y hacemos muchas cosas a la vez
Es comprensible: entre el trabajo, las tareas diarias y las series de televisión, encontrar tiempo para una caminata diaria puede ser un desafío. Pero aquí viene lo interesante: cuando finalmente llega el día de traer al perro a la peluquería, muchos optan por el famoso «dos por uno» (un paseo y un corte de pelo en un solo viaje). ¡A muchos parece que les cuesta horrores pasear al perro!
La realidad es que a muchos perros les resulta muy estresante la pelu canina y necesitan tener un rato de distensión para portarse lo suficientemente bien y no llegar a un punto de estrés en el que lo único que quieran sea morder.
Una nueva profesión la de paseador de perros
Cada vez hay más perros en las ciudades, así que hay personas que pueden pasear a tú perro por ti. Si tienes días en los que no llegas a todo, igual es una buena idea contratar un profesional que no solo paseará a tu perro, también lo dejará en tu peluquería canina de tu elección.
Programa la cita a la peluquería y añade el paseo
La cita estaba perfectamente programada para una hora en la que, supuestamente, no había nada en la agenda. Pero, como por arte de magia de la vida moderna, el calendario se llenó de quehaceres justo antes de la cita.
¿No os ha pasado nunca que, como por arte de magia, todo cae justo en ese momento? Así que, ¡ups!, llegamos solo 5 minutos tarde. ¿Por qué? Porque, claro, «tenía que pasear al perro antes de venir». Resumen: al perro se le ha reducido el paseo un 75% y le añadimos el doble de estrés a nuestro mejor amigo.

Imagínate esto: nuestro amigo Fido, que no ha visto una acera en toda la mañana y ya son las 11:00, llega a la peluquería con tanta emoción y energía acumulada que se convierte en una máquina de movimiento perpetuo.
Es más, muchos salen de estar todo el día en casa y son arrastrados por la calle por sus dueños: «Ahora caca no, que no hay tiempo, ¡corre, corre!». No es extraño que, en cuanto cruzan la puerta, el pobre perro esté tan desesperado por aliviarse que no pueda esperar ni un segundo más. Ahí es cuando decimos: «Houston, tenemos un problema… y huele muy mal». Algunos aguantan un poco más y, cuando llegan a la mesa… ¡zas!, nuestro amigo peludo suelta el «regalito».
Es una situación que entendemos y tratamos con humor, porque si algo sabemos en Bloggroomer es que la vida con perros siempre tiene sus momentos cómicos. Sin embargo, este patrón también es un recordatorio de la importancia de los paseos regulares. No solo son cruciales para la salud física y mental de tu perro, sino que también pueden evitar esas pequeñas «sorpresas» en nuestra recepción.
Recuerda: para tu perro es mucho más que un paseo
Salir de casa después de estar más de 8 horas encerrado es más que una salida; es un momento de relax en el que el perro aprovecha para olfatear y relajarse. A los humanos nos puede parecer increíble, pero para los perros oler los orines de los demás es una forma de relajación y necesitan hacerlo.
No necesitan que les metamos prisa y no les dejemos oler ni hacer sus necesidades. Es su pequeño momento de disfrute contigo antes de ir a un sitio que no necesariamente les gusta, pero al que deben acudir para poder convivir en familia.
Los peluqueros caninos también te lo agradeceremos.
Para los groomers también es importante, porque no solo llegará más relajado y feliz, sino que también nos ayudarás a mantener un ambiente más limpio y agradable para todos. Para nosotros, amantes de los perros, no es agradable ver a una persona tirando de su perro para llegar a una cita. Sobre todo porque sabemos que puede terminar muy mal para nosotros; en el mejor de los casos, con un regalo oloroso encima de nuestra mesa.
Conclusión
Y quién sabe, tal vez incluso descubras que esos paseos diarios son el momento perfecto para desconectar y disfrutar de la compañía de tu mejor amigo. ¡Nos vemos en la próxima visita, con menos sorpresas y más sonrisas!